EMDR, LA CURACION EMOCIONAL Y LA ADOPCIÓN
EMDR y ADOPCIÓN
Si
hay algo en común entre las personas adoptadas, es que sufren un síndrome de
falta de vínculo de apego (el vínculo de los primeros años de vida), producido
por el abandono y la falta de cuidados de la figura materna. Este impacto queda grabado en el hipocampo y en
las redes neuronales. A través del EMDR,
que se adapta a la edad del niño, se reprocesa la información, las redes neuronales se desbloquean y baja el nivel de ansiedad, frustración,
miedo y/o rabia.
La
plasticidad del cerebro de los niños hace que, al estar en desarrollo, se
reorganice la información más rápidamente. La psicoterapia EMDR está
especialmente indicada para traumas infantiles en edades tempranas, debido a
que actúa directamente en el cerebro emocional y demás estructuras
subcorticales. Desde hace unos años diferentes psicólogos en toda España, lo ha venido probando en niños adoptados, con
unos resultados espectaculares, y lo están difundiendo en jornadas nacionales
de EMDR.
Según
el caso, se puede trabajar primero algún síntoma de ansiedad o poca tolerancia
a la frustración que tenga un niño/a, relacionado con su historia, y luego ir
directamente a trabajar en un par de sesiones el abandono, las emociones
sentidas por el niño en la casa de acogida, así como el temor a un nuevo abandono por parte de los
padres adoptivos, reforzando los vínculos actuales con sus padres.
LA
CURACIÓN EMOCIONAL
CON
EMDR
Cuando vivimos una experiencia muy
dolorosa emocionalmente, esa experiencia se nos puede quedar “atragantada”, y
tanto esa experiencia como el sufrimiento que conlleva, queda archivado en
nuestra red de neuronas cerebrales de forma disfuncional, originando un
“bloqueo o trauma” (algo parecido aun nudo que impide nuestro funcionamiento
normal) de forma que, cada vez que alguna situación posterior se parece a la
experiencia dolorosa, actúa de “disparador” y volvemos a sentir todas las emociones
que sentimos en el momento del trauma, reviviendo en el presente miedos,
tristeza, ansiedad etc., a veces incluso sin ser conscientes de lo que
revivimos ni del “ que lo origina.
Es como una herida invisible, que
cada vez que se toca va produciendo sufrimiento, pudiendo dar lugar a todo tipo
de síntomas como: miedo, ansiedad, poca tolerancia a la frustración o
somatizaciones.
En el caso de las adopciones, en
los niños, la falta de la figura materna
durante los primeros años, le ha dejado al niño una herida profunda más allá de
las palabras y los pensamientos y queda grabada en el cuerpo y las emociones.
Necesitamos un tipo de terapias
especiales para acceder a estas heridas profundas, como son el EMDR i la
Terapia de los Movimientos Ritmicos (TMR), que trabajan con el cuerpo y las
emociones directamente, y por lo tanto van al foco de la herida sin que
necesite mediar necesariamente el pensamiento (el niño/a no tiene porque
revivirlo conscientemente).
COMO FUNCIONA EL EMDR
EMDR
es una terapia innovadora basada en el descubrimiento que estimulando ciertos
movimientos oculares (o haciendo estimulación bilateral con pequeños
golpecitos, en el caso de los
niños) se activa un mecanismo que ya
tiene nuestra mente, para curar las emociones, y poder “digerir” las
situaciones que nos impactan o nos duelen. Dicho mecanismo también se activa en
la fase R.E.M.
del sueño (fase del movimiento rápido de ojos).
Cuando
un profesional hace psicoterapia con
EMDR, se activa este mecanismo natural, lo cual permite reprocesar y “digerir”
aquellas experiencias que nos traumatizaron por ser muy dolorosas, bajando la
intensidad del dolor hasta que sea
manejable por la persona o el niño/a, y dándoles una nueva perspectiva a lo
sucedido, más positiva y creativa.
Las
emociones como miedo, ansiedad, tristeza, inseguridad, enfado etc, al tratarlas
con EMDR van disminuyendo su intensidad (desensibilización) hasta que son más
asimilables y regulables por la persona, todo ello hace que la duración del
tratamiento sea mucho mas corto, llegando a ser solo de dos o tres sesiones en
el caso de los niños.
Con
la terapia EMDR
(Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento de Ojos), a través de
movimientos oculares u otras formas de
estimulación bilateral, se activa el flujo de información entre ambos
hemisferios cerebrales, información que estaba bloqueada como consecuencia de
un trauma. Así, nuestra mente recupera
su equilibrio emocional, comparable a otros mecanismos de autocuración de
nuestro cuerpo como puede ser la cicatrización de una herida o la eliminación
de una infección.
Cuando
un profesional capacitado activa dicho mecanismo, se consiguen dos cosas:
- Desensibilización del dolor:
Las
emociones que nos producen malestar (miedo, frustración, ansiedad, tristeza,
enfado, inseguridad, estrés etc.) van disminuyendo su intensidad hasta que sean más asimilables y regulables
por la persona.
- Reprocesamiento de la información:
El
EMDR activa la libre circulación de imágenes, emociones, pensamientos y
sensaciones, que quedaron fragmentadas y bloqueadas en nuestra red neuronal y/o
memoria implícita. Al reprocesar estos recuerdos, se rebaja significativamente
la intensidad dolorosa del trauma y evita que las situaciones cotidianas actúen
como “disparador” de emociones y reacciones viscerales problemáticas.
Por
su efectividad, EMDR es el método de elección para tratar el estrés postraumático,
recomendado por las autoridades en salud mental de los países con conflictos de
violencia como Irlanda, Israel y Palestina. Asimismo en Catalunya han sido
entrenados en EMDR la mayoría de los
Grupos de Intervención en Catástrofes: Mossos d’Esquadra, psicólogos de los
bomberos de Catalunya, Psicólogos sin Fronteras etc.
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