Si haces lo mismo de siempre, pasará lo mismo de siempre. Cuando hagas algo diferente, pasarán cosas diferentes
¿POR QUÉ CONSULTAR A UN PSICÓLOGO?
Desde hace muchos años, el acceso a un mayor nivel cultural permite entender el bienestar psíquico como un derecho humano.
La demanda relacionada con la pérdida de este bienestar es muy variada, hoy en día se consulta por problemas de pareja, dudas sobre la educación de los hijos, ansiedad, estrés, depresión, enfermedades psicosomáticas, malestar psíquico en general o simplemente para poder gestionar mejor las emociones, resolver mejor los conflictos, y por lo tanto mejorar las relaciones, es decir para adquirir más inteligencia emocional.
Cuando la demanda está relacionada con dudas sobre la educación de los hijos, o conflictos familiares leves, a veces un par de consultas a tiempo, puede evitar un malestar y/o sufrimiento mayor dentro de la familia.
Cuando la demanda está relacionada con dudas sobre la educación de los hijos, o conflictos familiares leves, a veces un par de consultas a tiempo, puede evitar un malestar y/o sufrimiento mayor dentro de la familia.
Los conflictos emocionales deterioran las relaciones afectivas, limitan las posibilidades de afrontar con éxito los problemas y repercuten negativamente en la salud física.
El sufrimiento estrecha el horizonte de la persona, coarta su desarrollo y afecta a sus seres queridos.
En estos casos, la consulta se dirige a un o una psicólogo/ga, profesionales preparados para ayudar a las personas a entendre mejor lo que le está pasando y resolver este tipo de problemas a través de la psicoterapia, a diferencia de los psiquiatras, especialidad médica que emplea fármacos.
¿ES MEJOR MEDICARSE O HACER PSICOTERAPIA?
La psicoterapia y la medicación no son incompatibles y en algunos casos se necesita recurrir a las dos, pero en la mayoría de las consultas psicológicas, la psicoterapia es suficiente para que la persona pueda adquirir unos recursos, percibir la situación desde una perspectiva diferente, y pueda ir resolviendo ella misma sus conflictos y dificultades.
El papel de la medicación es aliviar el síntoma, es decir calmar la ansiedad o subir el estado de ánimo, pero no cura la ansiedad o depresión. Es como la aspirina: alivia el dolor de cabeza pero no lo cura, volviendo a sentir ansiedad o depresión cuando dejamos de tomar la medicación, y por tanto nos hacemos dependientes del medicamento.
Tanto si se toman medicamentos como si no, para que la ansiedad o depresión se cure de fondo hay que tener otra actitud ante la situación que nos produce malestar, adquirir nuevos recursos y percibir la situación desde una perspectiva diferente.
Todo ello es el objetivo de la psicoterapia.