Por
propios derechos se entiende tanto los derechos legales como los inherentes a
las interacciones sociales (si se os trata de forma injusta, ofensiva o invasora).
A veces consiste simplemente en comunicar a los demás lo que pueden esperar de
nosotros si siguen manteniendo esa actitud que no nos gusta, otras veces
implica el tener que adoptar una actitud tranquila pero firme, para establecer
unos límites al comportamiento del otro.
Esto
puede resultar un poco difícil de hacer, y si la situación no es muy drástica
sería mejor intentar primero otro tipo de interacción como: solicitar un
cambio, quejarse etc., pero si es una situación drástica, o se ha intentado por
otros medios que un comportamiento que
nos hace daño cambie, y no se consigue, podemos protegernos a nosotros mismos
poniendo límites.
Defender los propios derechos significa poder expresar
clara y serenamente cuales son nuestros límites, es decir, lo que no os ha
gustado del comportamiento de los demás (si hemos sido tratados injustamente o
hay alguna actitud que nos hace daño) y que cosas no estás dispuesto a
consentir, porque no quieres (aquí no pides) que te traten así.
Al poner los límites uno expresa que no está
dispuesto a admitirlo todo del otro, y exige respeto ante una actitud
intolerable, dando la sensación de seguridad y de respeto al propio valer de
uno mismo.
Si en una
situación que te hacen daño o intolerable no ponemos límites, alentamos al otro
a respetarnos poco, y perdemos la confianza y respeto por nosotros mismos.
Ejemplos
Situación 1.
Tu
marido o mujer suele criticarte duramente o descalificarte delante de la gente.
Tú: (luego, a solas, o delante de todos, con mucha
seriedad y tranquilamente): puede ser que tengas razón y me haya equivocado,
pero nada justifica que me lo digas de este modo, y menos delante de la gente,
no me gusta que me traten así y no lo voy a consentir, por lo tanto, a partir
de ahora te agradecería que procuraras decirme las cosas de otra manera.
Situación 2.
Un
familiar acostumbra a gritar cuando se enfada, y eso te molesta. Y si le
contestas enfadado, acabáis peleando los dos, y quieres cortar esas peleas.
Tú: (le dices invitándolo a la calma) Puede ser que
tengas razón pero prefiero hablarlo en otro momento con más calma.
(el otro sigue gritando).
Tú: Estoy de acuerdo que
tenemos que hablar de la situación pero no de este modo, no me gusta que me
griten. Cuando estés más tranquilo hablamos de lo que te ha molestado.
Situación 3
Estás en una reunión de trabajo y alguien que
suele actuar así, te hace una pregunta personal que te incomoda.
Él: ¿Por qué no te has casado?
A) Tú: ¿Porque me lo preguntas?(no
respondes, le pones el primer límite).
Él: Nada, por curiosidad
Tú: Perdona, pero no suelo contestar estas
preguntas en reuniones de trabajo.
Ventajas: le has dejado claro cuando contestas una
pregunta y cuando no, y que te molesta que te lo pregunte ahí.
Seguramente no te volverá a hacer este tipo de
preguntas que te molestan en el trabajo.
B) Tú: Le contestas la pregunta de
mala gana, mientras piensas que es un entrometido, y te empieza a caer mal.
Respuesta
pasiva. Inconvenientes: Otro día te puede volver a preguntar algo
que no consideras oportuno.
Te empieza a caer mal. (Al no informarle de que no
te gusta eso, te quedas enfadada por que "te ha hecho" contestar) y
te vas a alejar de él.
Situación 4
Estás en
una fiesta y un amigo tuyo hace un comentario sarcástico de una faceta tuya, lo
que provoca comentarios burlones en el resto de amigos, que nunca han sido
desconsiderados contigo. A ti te molesta.
Tú: pepe, preferiría que no hicieras estos
comentarios porque me molestan, y me gustaría tener una cena agradable.
Ventajas : aunque no ha sido más que una broma,
les haces saber a tus amigos que te ha molestado, y seguramente no lo volverán
a hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario